Según la OMS, los Trastornos de ansiedad afectan o afectarán a lo largo de la vida a un 20% de la población mundial y en la actualidad son considerados como el problema de salud más común en el mundo.

Los trastornos de ansiedad, en sí mismos o asociados a otras patologías, son una de las causas más frecuentes de consulta y representan uno de los principales problemas de salud en nuestro país.

Para comprenderla mejor es necesario conocer los tres componentes que la forman:

    • Componente fisiológico, que engloba todo lo que tiene que ver con las sensaciones físicas o corporales, tales como mareos, taquicardias, temblor, dificultad para respirar, sudoración…etc.

 

  • Componente cognitivo, que es el elemento clave para poder comprender el funcionamiento de la ansiedad. Nuestro cerebro interpreta las sensaciones corporales que experimentamos (aunque a veces sean normales) como una alarma que avisa de que algo va mal. Entonces comienzan a producirse una serie de pensamientos automáticos que nos hacen pensar que los síntomas que tenemos son peligrosos para nuestra salud.
  • Componente conductual, en el que encontramos las conductas que nos inducen a huir de la escena o a evitarla para no volver a experimentar esas sensaciones desagradables. Estas conductas dirigidas a alejar el peligro solo mantienen y refuerzan la idea de que las sensaciones corporales son peligrosas.

 

¿Sabías qué tipos de trastornos engloba la ansiedad?

 

 


Trastorno de pánico

Es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes. El ataque de pánico se define como un periodo discreto de intenso miedo, aprensión, terror o malestar que va acompañado frecuentemente de una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso de escapar. “No puedo más, me ahogo… el corazón se me sale del pecho, se me va la cabeza, voy a volverme loca… voy a estallar.”

Las reacciones fisiológicas y sensaciones, con las que nos podemos encontrar y llegar a experimentar durante un episodio de pánico, son síntomas que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos.

Estas experiencias recurrentes e inesperadas de pánico se acompañan de síntomas físicos (como palpitaciones, sudor, temblor, escalofríos, sensación de ahogo o malestar abdominal entre otros) y pensamientos o interpretaciones de peligro (como miedo a morir, o miedo a perder el control o volverse loco).

“El miedo al miedo” hace que reduzcan muchas actividades, interfiriendo y limitando a todos los niveles su vida diaria.

 

 

Agorafobia

Seguro que te será familiar haber sentido en algún momento, un ahogo tremendo esperando a que llegase el autobús o el metro, o que has pensado que te ibas a desmayar o marear al entrar en un centro comercial, cine… sintiéndote desorientado, con falta de aire, con la necesidad de saber dónde está el centro de salud o el hospital más cercano o incluso hayas pensado que vas a llegar a un punto en el que ni en tu propia casa vas a poder permanecer solo/a.

La característica esencial de la agorafobia es que la persona vive un intenso miedo o ansiedad a exponerse a dos o más de las situaciones que siguen:

  • Usar transporte público (buses, trenes, barcos, aviones, etc.)
  • Estar en espacios abiertos
  • Encontrarse en lugares cerrados (tiendas, teatros, cines…)
  • Estar de pie haciendo cola o un en una multitud, o encontrarse solos fuera de casa.

Perciben estas situaciones como inseguras y su respuesta es la evitación y escape o ir acompañado para reducir su sufrimiento.

 

 

Ansiedad Generalizada

Su presentación suele ser: “No me reconozco, no soy yo misma. Sin hacer nada estoy agotada, no duermo, estoy nerviosa y muy irritable”.

Es una ansiedad constante y una preocupación excesiva sobre varios acontecimientos o actividades a menudo rutinarios en su vida, como las responsabilidades del trabajo, la salud propia o de sus seres queridos, la economía, o asuntos de menor importancia como tareas del hogar o llegar tarde a una cita, por ejemplo.

Se considera que la ansiedad es generalizada cuando las preocupaciones son tan excesivas, que terminan influyendo en el funcionamiento de la vida cotidiana de la persona; provocan, síntomas físicos, como inquietud o nerviosismo, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y alteraciones del sueño.

 

 

Fobia específica

Miedo desproporcionado y persistente en el tiempo hacia objetos o situaciones específicas, como a ciertos animales, entornos naturales, sangre, inyecciones, heridas, a las alturas, volar, vomitar o atragantarse, etc.

Suelen reconocer que sus reacciones son desproporcionadas.

El miedo suele variar de intensidad según la distancia o proximidad al objeto o situación determinada, llegando a sentir síntomas de ansiedad de forma inmediata si se le presenta o creen que puede darse la ocasión.

 

 

Fobia Social

La fobia social, se caracteriza por ser un miedo muy intenso, en respuesta a las situaciones sociales, en las cuales se ha de interaccionar con los otros.

Las situaciones que se temen se tienden a evitar, por lo que la fobia interfiere de forma muy grave en la vida de las personas.
Todo me da miedo, desconfío de los demás, creo que piensan mal de mí….me voy aislando cada vez más.”

 

 

Estrés postraumático

A lo largo de nuestra vida nos tocará vivir algún acontecimiento inesperado traumático, que originará un malestar intenso de consecuencias dramáticas. Este tipo de acontecimiento desborda con frecuencia la capacidad de respuesta de un individuo, que puede sentirse incapaz de adaptarse a la nueva situación y no poder convivir con los acontecimientos sufridos (Echeburúa, 2004).

Cuando esto ocurre se activarán una serie de mecanismos de protección defensiva, que, si se mantienen demasiado tiempo, no ayudarán a gestionar el impacto emocional y aparecerá el trastorno por estrés postraumático.

Los principales mecanismos de protección defensiva frente a un evento traumático que pueden acabar provocando un TEP:

  • Intento de controlar los pensamientos y borrar la experiencia traumática
  • Evitación de las situaciones asociadas al trauma
  • Petición de ayuda o búsqueda de seguridad
  • Buscar una explicación de lo ocurrido y cuestionarse su propia existencia
  • Bloqueo en percibir un futuro

 

 

Trastorno de Ansiedad por separación

Miedo o ansiedad excesiva y constante a que las personas por las que sienten vínculos afectivos se separen de ella.

La preocupación por el bienestar o la muerte de sus seres queridos es tan persistente que pueden tener pesadillas y síntomas físicos de angustia (dolor de cabeza o de estómago, náuseas, vómitos…). Por lo que muchos de ellos se resistirán a alejarse de casa o salir del entorno que encuentren seguro, rechazarán ir a sitios solos; y cuando se dé tal separación, continuamente querrán conocer el paradero de la persona ausente, y se pegarán como si fuesen su sombra y no se separarán de ella.

 

 

Miedo a hablar en público

En estos casos generalmente las personas poseen unas habilidades y manejo del lenguaje normal, pero cuando se encuentran con personas que no forman parte de su círculo más íntimo y tienen que interaccionar con ellos, les genera una gran carga de ansiedad que les bloquea e impide una comunicación satisfactoria, reaccionando a veces con irritabilidad o negativismo.

Suele conllevar importantes consecuencias en los ámbitos académico o laboral.

 


 

Si la ansiedad se ha transformado en un problema para tí, no dudes en consultar a un profesional

 

Soy Mª Ángeles Fernández, Psicóloga especialista en ansiedad

Te ofrezco  mi ayuda en mi consulta de Granada o de forma online

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